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Hash Generator: en qué se diferencian MD5, SHA-1 y SHA-256

El Centro Criptológico Nacional (CCN) español publica en sus guías CCN-STIC una lista concreta de algoritmos de hash aceptables para sistemas de la administración: SHA-256 y superiores se recomiendan, mientras que MD5 y SHA-1 están marcados como obsoletos para cualquier uso nuevo desde hace años. Esa misma guía es un punto de referencia habitual también en el sector privado hispanohablante a la hora de elegir qué algoritmo usar.

Qué tienen en común todas las funciones hash

La propiedad clave es el determinismo: los mismos datos de entrada siempre dan el mismo hash. La segunda propiedad es el efecto avalancha: cambiar un solo bit en la entrada cambia completamente el resultado, por lo que es imposible saber por el hash cuán parecidos son dos archivos originales.

Por qué MD5 y SHA-1 se consideran inseguros

Para ambos algoritmos se han encontrado formas prácticas de crear dos conjuntos de datos distintos con el mismo hash —lo que se llama una colisión. Esto los hace inadecuados donde importa la fortaleza criptográfica (firmas digitales, certificados), aunque todavía se usan donde solo se necesita una verificación rápida de integridad, no protección contra un atacante.

SHA-256 y la familia SHA-2

SHA-256 genera un hash de 256 bits y hasta hoy no tiene colisiones prácticas conocidas. Se usa en blockchains, certificados TLS y verificación de integridad de software, donde importa la resistencia a la manipulación deliberada.

Para qué se necesita esto

  • Verificar la integridad de archivos descargados comparándolos con un hash publicado.
  • Crear huellas digitales cortas y únicas para grandes cantidades de datos.
  • Entender por qué las guías CCN-STIC descartan un algoritmo concreto para un uso determinado.

Por qué SHA-3 no reemplazó a SHA-2

SHA-3 fue elegido como ganador de un concurso independiente del NIST por si alguna vez se descubriera una vulnerabilidad fundamental en SHA-2 — es un «seguro» basado en una construcción interna fundamentalmente distinta (Keccak), no un sucesor en el sentido de reemplazo. Como hasta ahora no se han encontrado ataques prácticos contra SHA-2, SHA-256 y SHA-512 siguen siendo el estándar por defecto en la mayoría de los sistemas, y SHA-3 se usa puntualmente donde se necesita precisamente esa diversidad arquitectónica.

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